Historia real II
Eran la una menos cuarto aproximadamente, cuando el ambiente empezó a calentarse: la tele estaba al tope, había unos cuantos chicos, con un mechero y un desodorante que estaban haciendo llamaradas. Ya eran la una, cuando estábamos tranquilos mirando la televisión, cuando de repente se escucha como una especie de sirena, todos creímos que venía de la tele hasta que uno dijo:
Callaos todos un momento! Escuchad! la alarma de incendios!
Hubo unos segundos de silencio y sólo se escuchaba el sonido de la alarma, hasta que todos empezamos a desesperarnos y a gritar, sin saber qué hacer. A la una de la madrugada. Yo agarré a mi compañero, que estaba llorando, i lo llevé hasta la habitación. Entramos y le dije que se pusiera el piyama porque estábamos vestidos, él no quiso. Yo no tenía, así que me quité los pantalones i me dejé un jersey. Bajamos abajo y nos encontrábamos con huéspedes del hotel que bajaban asustados. Una vez a bajo, vi a nuestros compañeros en recepción contando lo que había pasado. Yo me senté a descansar en una butaca, estaba aturdido y asustado por lo que nos esperaba.
A los diez minutos pararon la alarma. Todo un hotel, en Barcelona, desalojado, a la una de la madrugada. No me lo creía. Un cliente perdió los estribos i empezó a gritar a nuestros amigos.
Finalmente llegaron los entrenadores (todos menos el nuestro y el de Gerona), me alivié mucho al no verlo. Volvimos a la habitación.
No podíamos dormir, así que abrimos una bolsa de patatas. No la terminamos. Estábamos sentados encima la mesa. Ninguno decía nada, de vez en cuando alguno soltaba algo como -¡Mierda!- o -La hemos cagado...
Nos fuimos a dormir. Dejo la bolsa encima de la mesita de luz por si nos entra ambre a la noche. Dije.
Esta bien. Me contestó.
¿Quieres que apague la luz?
Como quieras. Me dijo.
Pero no la apagué porque sabía que él la prefería encendida.
Tardé horas en dormirme. Oía la brisa que entraba por el balcón i removía las cortinas. Finalmente, me dormí.
Esto es lo que conté al entrenador a la mañana siguiente, pero no tardaron en saber la verdad.
DIálogo VI
Cintas del Chacal
Diálogo V
Personaje 1 - De donde sacas las armas?
El “Chacal” - la gente cree que todas proceden de la desintegración de la unión soviética en el 89, hubo bastante movimiento quizás hasta el 91 pero todo eso se acabo. Yo muevo armas, me lucro con su circulación, si se produce un alto en fuego en Liberia i los dos bandos se desarman crees que se van a comer dos mil toneladas de armas? no, me las venden y yo las revendo donde quiera que empiece la próxima guerra.
Personaje 1 - Las armas soviéticas del 89?
El “Chacal" - Mmm... más o menos la mitad, el resto procede de ejércitos europeos de cuando abandonaron sus colonias en los 60 i 70, armas francesas, belgas, holandesas...
Personaje 1 - con lo que algunas armas son muy antiguas i llevan el mercado mucho tiempo.
El "Chacal" - Ja ja ja, no son biodegradables, solo los muertos son biodegradables.
Cintas del Chacal
